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Aspectos etiopatológicos de la prostatitis

Desde el descubrimiento de las enfermedades infecciosas por Pasteur y otros científicos a principios del siglo XX, los agentes microbianos han sido involucrados como agentes etiológicos en la mayoría de las enfermedades inflamatorias, inclusive las prostatitis. Aunque no caben dudas que la infección bacteriana generalizada de la próstata produce síntomas y signos de prostatitis bacteriana aguda, el rol de los microorganismos en los síndromes crónicos es esencialmente poco claro o desconocido. Por otro lado, en la actualidad se han reconocido otros factores implicados en el desarrollo y mantenimiento de la inflamación prostática y del dolor pélvico.

Aspectos Microbiológicos: en los casos de prostatitis bacterianas (Categorias I y II), los agentes patogénicos más comunes son las enterobacterias, y dentro de ellas, E. coli uropatogénica es la responsable de cerca del 90 % de los casos agudos y crónicos. En la actualidad se estudia el rol de otros microorganismos como causantes de inflamación prostática. La patogenicidad de bacterias para el tejido prostático fue confirmada para un grupo de bacterias Gram negativas uropatógenas incluyendo E coli, Klebsiella spp., Serratia y Pseudomona spp (93, 97). Además, bajo ciertas condiciones se pueden encontrar temporariamente posibles patógenos como Staphylococcus coagulasa negativos, Chlamydia, Ureaplasma, Cándida y Trichomonas.

Muchos de los pacientes que se presentan con síntomas de prostatitis crónica suelen referir un episodio inicial de naturaleza infecciosa como uretritis o cistitis, que a veces se documenta y en otras muchas oportunidades no. Se ha especulado que si la bacteria no es totalmente erradicada al inicio del proceso, desarrolla una forma de supervivencia protectora dentro de la glándula prostatica. Este mecanismo de autopreservación, llamado formación de biofilms, implica la adherencia de microcolonias bacterianas a la pared de los acinos o ductus, para lo cual secretan una sustancia de exopolisacáridos en la cual las bacterias sobreviven en un estado de baja actividad metabólica. Este estado de “hibernación”, sumado al glicocaliz propio de las bacterias, protege a los microorganismos de los antibióticos y de la reacción inmune dentro de la próstata. Ciertos agentes podrían sacar a la bacteria de este estado, permitiéndole replicarse y promover inflamación crónica. Mediante microscopia electrónica, se encontró biofilms en biopsias prostáticas, por lo que esta hipótesis explicaría algunos aspectos etiopatógenicos de las prostatitis y fundamenta el uso de antibióticos en su tratamiento.

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